Fusión de galaxias

Un año menos en la cuenta atrás. Mucho me temo que me lo voy a perder. Y mi descendencia, supongo que también. Según cuenta el periódico, la astrofísica Amina Helmi estima que en algo menos de 10.000 millones de años nuestra galaxia se fusionará con Andrómeda, otra galaxia gigante cercana. Y dice que “en ese momento, el impacto sobre la Tierra, si todavía existe, va a ser mínimo. Cuando choquemos no notaremos nada. Lo único que se notará es que cambia en el cielo la distribución de estrellas”.

Vamos, como si se mezclan dos huevos en la turmix, que al volcar en el plato el batido no se sabe qué parte del mismo pertenece a cada cual. No entiendo nada de astronomía, ni de agujeros negros, ni de materia oscura. A lo único que me suena todo esto es a Star Wars. Pero esperen sólo diez años para saber algo más sobre estos conceptos tan esotéricos.

Por ejemplo, si se han preguntado alguna vez sobre el origen de la Vía Láctea (alguien dirá y eso qué es lo que es), la respuesta la da la astrónoma argentina: “La idea es que el universo empieza con el Big Bang y durante la etapa inicial del universo hay como fluctuaciones en la densidad, como grumos. Los lugares donde se forman esos grumos, donde se acumula masa, atraen más masa, y se van formando nuevos objetos. La idea fundamental es que las galaxias como la Vía Láctea se formaron por fusión de objetos muy pequeños. Estos objetos están dominados por la materia oscura. Eso atrae gas y del gas se forman estrellas y cuando se fusionan las estrellas por la fuerza de gravitación, se producen galaxias cada vez mayores”.

Fácil, ¿eh? Leyendo la entrevista se da uno cuenta de lo poco que sabemos y de lo mucho que nos queda por aprender. Sin ir más lejos, para combatir los miedos: los personales y los colectivos. Los mass media, transmisores de los valores dominantes en la sociedad, se empeñan en meter miedo a la peña con eventuales choques de trenes de todo tipo: políticos, territoriales, conflictos internacionales, armamento nuclear, etc. La producción cinematográfica, por su parte, hace lo propio con hipotéticos choques violentos de meteoritos o de galaxias. Pero, tranquilos. Que no cunda el pánico. La astronomía está para algo: “No pasa nada. Si te preguntas por las probabilidades de que una estrella choque con otra es la misma que dos mosquitos choquen en el Gran Cañón del Colorado. La mayor parte del espacio está vacío y las estrellas no chocan”.

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Año nuevo

A primeros de enero de un año cualquiera,
con amores y nombres ya seleccionados,
con los huesos maduros y a mitad de mi vida
me prometo solemne no sufrir demasiado.

Si me pegan, que peguen,
si me aciertan, me han dado,
y si pierdo en la Rifa
será porque he jugado.

Me fastidian las penas,
me da alegría el enfado,
con el ceño fruncido
parezco un feto raro.
Año nuevo, vida nueva
(¡Qué tópico más sano!)
Nueva luz ilumina
mi ascensor apagado
de subir a deshora,
de estar comunicando,
de hacer la angustia en verso,
de hacer el tonto en vano,
de sembrar mis insomnios
de tachuelas y clavos.

A mitad de mi vida
de par en par sonrisa y puerta abro,
—que no quiero acabar por los pasillos
con el corazón apolillado–.
prometo no volver
a ahogaros en mi llanto,
no volver a sufrir
sin un motivo
muy justificado.

Gloria Fuertes

Troncos silentes

Hace tres años escribía en la versión anterior de este blog sobre una de las particulares e intransferibles fijaciones que me resultan estética o éticamente intolerables. Lo hice en varias ocasiones, singularmente al inicio o término de la temporada de competición, y está relacionada con el absurdo y machista rol de la mujer en las carreras de motos, de coches y, en menor medida, de bicicletas. Debo reconocer que desde la última vez que escribí sobre este asunto (probablemente, por ser ahora de pago lo que antes era de balde) creo que habré visto una o ninguna vez alguna de las carreras en las que se exhiben las azafatas que sostienen el paraguas de rigor y, quizás por eso, había interrumpido la serie anual de textos indignados.

Leo un tuit, sin embargo, que me estimula a continuarla. Porque, lo cierto es que me resulta insoportable de todo punto la imagen de la muchachita de la escudería correspondiente, unas con más y otras con menos ropa, haciendo de paragüero y tapando con la sombrilla al motorista, o corredor de turno, con el único objeto de exhibir tipo y producir, se supone, testosterona en los espectadores. Porque, ¿cuál si no sería el otro objetivo que tiene tal función?

Si hacemos caso al director de Red Bull, y al autor de este blog de 20Minutos, alonsista confeso que comparte plenamente su punto de vista, la existencia de azafatas de parrilla le parece perfecta “porque, además de aportar ‘glamour’, forman parte de la tradición y de la estética de este deporte”. La tradición. ¿Se acuerdan de la que cada año exigía el lanzamiento del pavo desde lo alto del campanario de la iglesia?

¿Es que acaso no hay nadie dispuesto en esa troupe de monosabios, también conocidos por mecánicos, a sostener el paragüita de rigor? ¿Es que al motorista, con ese pedazo de casco que se gasta, le da tanto sol en la sesera los escasos cinco minutos que aguarda en la parrilla de salida como para precisar de la sombra que le ofrece la damita de compañía que le han asignado? ¿Cuánto cobra una muchacha por estos menesteres? ¿Existen las becarias en este sector, o se sienten suficientemente remuneradas con la proyección de imagen que les garantiza los escasos segundos en que son captadas cada una de ellas por la cámara móvil? Y ya la repanocha. A la hora de entregar los premios, al trío de ases le da por agitar la botella de champán y rociar con el líquido elemento a todo bicho moviente, incluidas las chicas-estatuas, los troncos silentes y bustos no parlantes del escenario triunfal. Y ellas tan contentas y risueñas, como las mocitas del himno del Madrid, porque juegan sus campeones.

No sería mala noticia, al menos para quienes pensamos de aquesta manera, que, como se dice en el blog aludido, la nueva dirección de la Fórmula 1 prescindiera de los servicios de las azafatas de parrilla. Aunque lo que dice el blog es que lo “está estudiando”. ¿Estudiar? No sé cuál será la materia de estudio: ¿las medidas corporales del cuerpo de azafatas? ¿Los gustos de la bancada masculina? ¿La demoscopia que ilustre sobre las preferencias de los machotes a la hora de sentarse frente a la tele para ver las carreritas de sus ídolos?

Robar lo que no se ve

Hay una empresa de seguridad que publicita en la radio un sistema innovador consistente en producir una nube de humo, o algo por el estilo, para que los ladrones no vean un pimiento cuando entran a robar y termina su anuncio con una frase lapidaria: “lo que no se ve no se puede robar”.

El reclamo publicitario forma parte de la proliferación de spots de este tipo, en los que tras meter la correspondiente dosis de miedo al personal se concluye que la empresa equis vela por nuestra seguridad y la de los nuestros. Y ¿cómo vamos a dejar de proteger a quienes más queremos?, ¿qué malaje seríamos si no atendiéramos la protección de nuestros seres queridos?, ¿qué clase de malvado, ruin, pérfido o vil sería aquel individuo que no garantizase la tranquilidad que ofrece una compañía dedicada en cuerpo y alma a preservar nuestro amparo y el de nuestros allegados?

Escuchando el anuncio mencionado me venía a la mente otra derivada: el negocio de la banca. Mejor dicho, en el dinero que la banca tiene y “no se ve”. En eso que llaman las titulizaciones hipotecarias con las que los bancos hacen negocios millonarios. Decía en el periódico la consejera delegada de Bankinter que la banca no goza del favor de la sociedad y que eso “es algo natural”, dado que el negocio de la banca consiste en prestar dinero y recuperarlo posteriormente con intereses. Y me acordaba de un vídeo en el que un abogado y economista, Óscar Viera, explicaba el funcionamiento de los créditos bancarios, que para él son “un delito de apropiación indebida”.

Ahí explica que el dinero físico, lo que son monedas y billetes, representa del orden del 3% del movimiento financiero mundial. Entonces, ¿dónde está el otro 97% de esa enorme masa de flujos financieros que no se ven, pero que contribuyen a derribar o levantar economías enteras de países o regiones en el mundo? Según Oscar Viera eso sería el dinero que se inventan los bancos (“derivados financieros”, “créditos ficticios”, etc.), pero que generan enormes intereses. Si un banco presta 1.000 euros a alguien y éste tiene que devolver 1.500, los 500 no existen en el sistema monetario, no se ven, pero les permite al banco jugar con ellos para hacer negocio. Entonces, ¿sería cierto – como se dice en el anuncio que mencioné al principio- que lo que no se ve no se puede robar? Evidentemente, no. De hecho nos están robando con los créditos bancarios. El economista lo explica muy didácticamente en el vídeo. Lo recomiendo.

Porque, claro que nos pueden robar lo que no se ve. No están robando de hecho diariamente. Porque no se puede llamar de otra manera a que no se garantice, como dice el artículo 50 de la Constitución, la actualización periódica de nuestras pensiones, que no es otra cosa que incrementarlas, al menos, con la inflación que sí se refleja en todos los bienes y servicios que consumimos diariamente. O a la seguridad que deberíamos tener en cobrar una pensión adecuada, por haber contribuido con nuestras cotizaciones a las jubilaciones de los demás. O a la tranquilidad que tendríamos que tener de que el Estado, ese ente a cuyo financiamiento estamos contribuyendo con nuestros impuestos, nos garantizase a nuestra generación y a las siguientes la sanidad, la educación, el trabajo, la vivienda y demás derechos constitucionales, que vinculan a todos los poderes públicos. ¿Dónde están las políticas orientadas al pleno empleo que esos poderes públicos tendrían que estar promoviendo (artº 40 del texto constitucional) con denuedo?

Mucho me temo que con anuncios de ese tenor, con sus voceros en los medios de comunicación, con sus políticas infames, con sus corrupciones grandes y chicas, con sus represiones y sus mordazas, no sólo tratan de inocular el miedo a la gente en materia de seguridad ciudadana, de pensiones, de no acceder o de ser expulsado del mundo laboral, de asustar con los cocos políticos o los fantasmas internacionales de rigor, sino que todo eso contribuye a que nos roben la tranquilidad en el porvenir, que sería la base para poder dedicar nuestros afanes a cosas tan productivas como la investigación en la ciencia, en la medicina, en el desarrollo humano, o el cultivo de nuestra salud mental y física, o el ocio, o el deporte, o la cultura, o el preocuparnos por esos conceptos tan esotéricos como el bien común, la solidaridad internacional o la utopía de construir un mundo mejor, sin hambres y sin guerras.

Depredadores con agua bendita

Siempre que surgen noticias sobre los curas pederastas me pasa algo parecido a lo que escribía el periodista Stéphane M. Grueso, @fanetin, en el twitter, tras ver el programa de Salvados del pasado domingo 10 de diciembre: “Si he entendido bien, este año, si rellenas la casilla de la Iglesia en tu declaración de la renta, además de a 13TV estarás contribuyendo a pagar los gastos del retiro del violador de niños de #SilencioBañeza”.

En este blog he escrito en numerosas ocasiones sobre este asunto. Por ejemplo, hace ahora diez años, le hacía dos preguntas retóricas a propósito de unas declaraciones que hiciera el obispo de Tenerife (“Hay adolescentes de 13 años que son menores y están perfectamente de acuerdo y además, deseándolo, incluso si te descuidas te provocan“): ¿Ha sido provocado alguna vez por algún adolescente? En caso afirmativo, ¿cuál fue su actitud? ¿Lo saben sus progenitores? ¿Cree su eminencia (es un decir) que los curas pederastas son un invento de la prensa, que son reencarnaciones del mal o que son seres que han llegado de otro planeta y se han infiltrado en la iglesia?

Más tarde, hace dos años, cuando vi la película Spotlight, seguí formulándome preguntas: ¿Por qué razón la pederastia se da con más frecuencia en la iglesia católica que en otras confesiones? ¿Tiene algo que ver la prohibición del casamiento (no aplicable en otras ramas del cristianismo) o el voto de castidad exigible al sacerdocio? ¿Por qué la iglesia católica, a pesar de las declaraciones contundentes del papa Francisco, sigue tapando, ocultando, silenciando los crímenes de pedofilia más siniestros y repugnantes llevados a cabo por parte de los curas de su comunidad eclesiástica?

Supongo que el comportamiento de la jerarquía que se deduce del excelente reportaje de Jordi Évole producirá desazón, o acaso desconcierto, en algunos sectores de esa comunidad religiosa, pero en quienes estamos alejados de ellos su impunidad nos causa estupor e indignación. No en vano resulta difícil sustraerse a la influencia de la iglesia en nuestra sociedad, no solo por el dineral que, como contribuyentes, aportamos a su sostenimiento, sino por las continuas manifestaciones de sus miembros más conspicuos sobre aspectos de la vida cotidiana que exceden las competencias del almario. Razón por la cual esta peña no puede quedar exenta de la crítica, ni siquiera la proveniente de quienes no profesamos la fe en el dogma que predican.

Por eso, es plausible que un periódico local, La Opinión de Zamora, destapase el caso del cura de La Bañeza y que Évole haya dedicado un programa a divulgarlo. Sobre todo, cuando las víctimas de ese sujeto, como se relata en este otro reportaje, “tratan de organizarse para que todos los abusos sexuales que cometió salgan a la luz”.

14D y pobreza energética

Ahora que tanto se conmemora lo que sea que venga bien al poder realmente existente, habría que empezar esta jornada celebrando la mítica jornada de huelga general del 14 de diciembre de 1988. Cierto que sólo son 29 años y que no es una cifra demasiado cabalística, pero supone recordar la paralización de un país, el empoderamiento y el hartazgo de una sociedad que se levantó contra un gobierno socialista para combatir la primera de las grandes reformas laborales que se hicieron contra la clase trabajadora y en beneficio de la patronal, abaratando el despido y creando los inicios de la contratación precaria para las y los jóvenes trabajadores. Vamos, como en todas las que se fueron produciendo desde entonces. ¡Cuánto ha cambiado la sociedad desde entonces! Eche cada cual la vista atrás y recuerde, pero sobre todo, recuérdeselo a otros, como diría el poeta Luis Cernuda.

Pero hoy quería hablar de la dificultad que tenemos los seres humanos para admitir nuestros errores. Sobre todo cuando son mayúsculos. Cuando sabemos -por la reacción provocada- que hemos patinado en toda regla. Que nos hemos pasado varios pueblos, como se dice ahora. Que hemos metido la pata hasta el corvejón. Si eso, me parece a mí, se produce con tanta frecuencia (ignoro si va con la condición humana, si es una cuestión cultural, o si se debe al influjo de la luna), en dos ámbitos de la sociedad es especialmente llamativo. Uno es en la política. El otro es en el periodismo. Se ve que en ambos sectores les va la vida en sostenella y no enmendalla. Al menos públicamente.

La cosa viene a cuento de la metedura de pata del diario El País, con un artículo en el que se ofrecía a la audiencia 9 trucos para calentar la casa sin encender la calefacción. La cosa hubiera pasado un tanto desapercibida (ese periódico lo lee cada vez menos gente crítica) si no hubiera sido porque se publicitaron con un tuit con ese titular de los trucos.

Sabiendo la que está cayendo con la pobreza energética y lo mal que está pasándolo un segmento demasiado significativo de la sociedad que no puede pagar la calefacción (me acuerdo de una escena de la estupenda película de Loach, I Daniel Blake), regodearse en la milonga de que taparse con una manta o ventilar sin pasarse son trucos baratos es un insulto a la inteligencia y sobre todo parece, aunque en el mejor de los casos no lo pretendiera el articulista, un sarcasmo para tanta gente vulnerable cuando llegan los grandes fríos del otoño-invierno.

La polémica no se hizo esperar y como puede comprobarse en el enlace del tuit antes mencionado, se les dijo de todo en las redes sociales  y se les puso de hoja perejil en un tono realmente indignado. Tres tuits como ejemplo: “Truco 5, dejemos a los políticos corruptos un mes sin poder encender ni calefaccion ni fuego en sus casas, de hecho les cortamos la luz y que se duchen también con agua fría. Hay que ser cínico!”; “Un buen truco sería escribir un editorial exigiendo al gobierno central una ley de pobreza energética que hiciera innecesario un artículo como este. Lo que faltaba ya es que os lancéis a normalizar la pobreza”; “Empezáis aplaudiendo que se declare inconstitucional una ley contra la pobreza energética, firmada por un gobierno legítimo, y acabáis haciendo artículos normalizando situaciones vergonzosas como ésta. Preparad uno sobre cómo guisar zapatos que ya no usas para calmar el hambre”.

Y en estas, entré en el debate que, a mi entender, se había suscitado con toda razón por la audiencia tuitera y escribí lo siguiente: “Lo que debía hacer un periódico independiente sería contextualizar, o sea, contar los porqués y quiénes son los responsables de que la gente no pueda pagarla”. Como se puede comprobar, lo que yo escribí, al lado de los tuits que se publicaron, era absolutamente peccata minuta. Sin embargo, el tuit fue troleado por el conspicuo Juan Cruz (@cosmejuan), que ejerce de facto en el periódico como una especie de defensor de la empresa, o de vigilante de los lectores (suele replicar a quien ose cuestionar la autoridad y el rigor que él cree que tiene su periódico), en estos términos: “Y un lector tiene derecho a decirlo. E incluso a aportar datos“.

A partir de ahí mantuve el siguiente debate con el periodista mencionado:

Pierre Miró: No creo que tenga que explicarle las vinculaciones de los accionistas del grupo empresarial de su periódico con las empresas de la energía. Ni mucho menos contarle el drama de la llamada pobreza energética.

Juan Cruz: No hay accionista alguno que tenga que ver con empresas energéticas. Pero si prefiere otra cosa, Twitter es suyo.

PM: Me dice usted que aporte datos. 1º la banca: https://www.elconfidencial.com/empresas/2017-11-16/telefonica-caixabank-santander-avalan-viabilidad-nueva-prisa-pension-cebrian_1478445/ … 2º La Caixa principal accionista de Gas Natural.

JC: Si ese es el entramado mire a quién le paga usted la electricidad y de qué empresa cobra o ha cobrado.

PM: No entiendo lo que quiere decir, pero no hablo de mi situación sino de quienes lo pasan mal y se les ofrece 9 trucos para calentarse. No creo que les sobre demasiado para comprar el diario.

JC: Pues en la web es gratis. En Kiosco vale 1.50. En bibliotecas es gratis. Y la prensa está viviendo, desde antes de 2008, una crisis grave.

PM: Desafortunadamente, las familias que no pueden pagar la calefacción difícilmente enchufarán la internés. En todo caso, ¿tanto cuesta admitir un patinazo?

JC:  Lo que usted quiera. Celebro que siempre tenga razón. Le envidio a usted.

PM: Suele usted terminar con ese latiguillo cuando se agotan los argumentos. Le agradezco sus comentarios. Un cordial saludo.

JC: Nunca sé cómo acabar. Seguro que usted me da una fórmula la próxima vez que yo me permita contradecirle.

Naturalmente, pude seguir ad infinitum, pero también ad nauseam, añadiendo comentarios y reflexiones que me suscitaron, por ejemplo, su primera petición de que aportase yo datos y, cuando lo hago, primero niega la mayor y luego calla y, por ende, otorga. Pero sólo se me ocurre terminar con lo que le escribía a tan ilustre cofundador (así figura en la wikipedia) de El País: ¿tanto cuesta admitir un patinazo?

Liberales del XIX

Escuchaba el otro día una charla que mantenía el catedrático de derecho constitucional Javier Pérez Royo con su colega  Eugenia Rodríguez Palop y el líder de Podemos y también profesor Pablo Iglesias Turrión. En ella se cuestionaba el rol que estaba teniendo la monarquía actual en el conflicto territorial. Releí el artículo que escribió el primero en eldiario.es, en el que, entre otras cosas, se criticaba cómo se produjo la abdicación del monarca anterior. Crítica que el catedrático reflejó en un artículo para el diario El País, con el título de “Fraude de Constitución”, que -dice Pérez Royo- “por primera vez en más de veinte años de mi trayectoria en el periódico no fue publicado”.

Hace diez años, el rey emérito se fotografiaba en el museo del Prado delante del cuadro del fusilamiento de Torrijos. No pude entonces, y no puedo evitar todavía hoy -cuando escucho a su real hijo y a algunos políticos de la derecha vindicarse de la ideología liberal-, un estremecimiento al recordar la historia en la que otro Borbón, Fernando VII, ordenaba en diciembre de 1831: ”Que los fusilen a todos.  Yo, el Rey.” Y al amanecer de un día como hoy de 1831, en las malagueñas playas de San Andrés eran fusilados todos los luchadores liberales que habían conspirado contra el absolutismo de la década ominosa, incluyendo un grumete de tan solo 15 años. Nunca está de más -para algo es uno de los emblemas de este blog desde su fundación- recordar el soneto que José de Espronceda dedicó a la muerte de Torrijos y de sus compañeros, auténticos precursores en el primer tercio del XIX de lo que luego sería la izquierda política:

Helos allí: junto a la mar bravía
cadáveres están ¡ay!  los que fueron
honra del libre, y con su muerte dieron
almas al cielo, a España nombradía.

Ansia de patria y libertad henchía
sus nobles pechos que jamás temieron,
y las costas de Málaga los vieron
cual sol de gloria en desdichado día.

Españoles, llorad; mas vuestro llanto
lágrimas de dolor y sangre sean,
sangre que ahogue a siervos y opresores,

y los viles tiranos con espanto
siempre delante amenazando vean
alzarse sus espectros vengadores.

 

Estafadores en la red

La corresponsal de El Mundo en Beirut firmaba una crónica el día 7 de junio de 2011 según la cual la bloguera siria Amina Abdallah Araf “fue detenida en nombre de una dictadura que responde a las críticas a cañonazos”. Su texto estaba plagado de juicios y opiniones de la propia periodista mezclados con textos publicados en el blog de Amina. Dos ejemplos: “La ironía de ser tachada de salafista –una conservadora escisión del Islam suní, la más estricta- siendo una declarada lesbiana que ni siquiera usa velo debió sonar a bofetada en casa de los Araf, una familia bien conectada tanto con el Gobierno como con los Hermanos Musulmanes. Pero las influencias no sirven de nada en estos tiempos de represión, donde todos son sospechosos de traicionar al dictador y su séquito.” Y continuaba más adelante: “Al principio usó su blog para incidir en los innumerables problemas de la comunidad LGBT regional. Pero comenzar a abordar las manifestaciones que exigían en un inicio reformas democráticas y más tarde el final de la dictadura resultó algo casi natural. Cuando quiso apercibirse, ya estaba padeciendo la represión. ‘El gas lacrimógeno volaba hacia nosotros. Vi gente vomitando por el gas mientras cubría mi propia boca y mis ojos ardientes. (…) Estoy segura de que no he sido la única en notarlo, pero si esto se convierte en costumbre, un niqab (velo integral) será algo muy práctico a usar en el futuro’”.

¿Qué fuentes había contrastado la periodista para esa crónica informativa? Al parecer, la única fuente, para ella y, por supuesto, para el resto de periodistas de todo el mundo que se habían hecho eco de la suerte de Amina y habían iniciado una campaña para su liberación había sido el propio blog que esta mantenía y lo que contara en el Facebook su prima, quien manifestaba lo siguiente: “Por la experiencia de otros familiares arrestados, creemos que podría ser liberada pronto. Si hubieran querido matarla, ya lo habrían hecho. Eso es por lo que todos rezamos”.

Pues bien, una semana después el mismo periódico, en una crónica esta vez sin firma, informaba del descubrimiento de la farsa y ni había existido Amina, ni había habido detención alguna, ni era una lesbiana en Damasco la que mantenía el blog con ese mismo nombre (A Gay Girl in Damascus). Por no haber no había ni prima, puesto que eran unos perfiles inventados. Se trataba del montaje de un aficionado a la cibernética, que se había inventado una falsa identidad para la que utilizó, incluso, una fotografía robada en el Facebook de otra joven. Con esa personalidad el fulano “llegó a mantener una ‘relación’ sentimental a distancia con una chica lesbiana de Canadá, con la que intercambió cientos de e-mails”.

Obviamente, según se recoge en la información, le faltó tiempo al gobierno sirio para utilizar el engaño de ese farsante como “ejemplo” de las “continuas fabricaciones y mentiras contra Siria en términos de secuestrar blogueros y activistas”.

El daño que había causado el bloguero estadounidense con su estafa de inventar las aventuras y desventuras de una mujer siria, en su condición de activista lesbiana, fue en múltiples direcciones: a la actividad insurreccional de la oposición democrática al gobierno dictatorial sirio; al resto de movimientos de la primavera democrática en otros países árabes; al movimiento gay de ese país y de todo el mundo; a personas concretas que habían seguido apasionadamente el supuesto drama de una mujer en condiciones de sufrimiento y persecución; a los verdaderos internautas que denunciaban la represión de Siria; a la fama de las propias redes sociales, que ven dañada su imagen como fuente informativa de primer orden.

Todo esto ha sido recogido en una película documental excelente de 2015, que vi la semana pasada en Sundance, A Gay Girl in Damascus: The Amina Profile. Ahí se recoge con detalle toda esta monumental estafa y las manifestaciones y declaraciones de todos los implicados, activos y pasivos. Aunque el spoiler no lo hice yo, sino la misma prensa que había informado y contrainformado sobre este asunto, anticipando la trama de la película que se haría años después, si pueden y tienen ocasión no se la pierdan. Por la complejidad y diversidad de los matices y asuntos tratados, sería una buenísima cinta para debatir en cine fórum. Y más en estos tiempos que desde tantos medios se intenta legislar sobre las redes sociales. El debate está servido.