Pan, techo, luz y gas

Ayer, por primera vez en mi vida, llamaron a la puerta de casa. Un señor, que no respondía a los patrones tradicionales de la clásica mendicidad, me pidió una ayuda (“aunque sea un céntimo”) para “pagar la luz”. Hace años, muchos años, las asociaciones de vecinos, por mucho menos que ahora, tenían la capacidad de montar un pollo en toda España para reivindicar, por ejemplo, la subida del pan y la carestía de la vida. Cierto que eran otros tiempos. Cierto que a esas necesidades básicas se sumaban otras, como eran las de las libertades políticas, la amnistía, y un etcétera en el que transversalmente podía confluir mucha gente. Pero no es menos cierto que hoy, ahora, la carestía de la vida, en relación con la prácticamente nula subida de salarios y pensiones, la subida de la luz y la energía en general, están haciendo insoportables el presente y el futuro de millones de personas.

¿Dónde está la movilización que está demandando la sociedad para frenar y revertir los desmanes de los poderosos? ¿Qué partido, o partidos, movimiento vecinal o sociedad civil está convocando a la población, como ha hecho el movimiento de mujeres en todo el mundo (women’s march), a parar y revertir este estado de cosas? ¿Hasta cuándo vamos a consentir este atropello, manipulado y falseado desde los medios de comunicación, sus voceros y los voceros del oligopolio responsable? Es hora de salir a las calles, decir que ya basta, que si desde la esfera de la política no nos defienden, desde la sociedad civil debemos ser autosuficientes para conseguir una solución justa a nuestras reivindicaciones, que son derechos humanos: pan, techo, luz y gas.  pan

Anuncios