Pobres, materiales y de espíritu

Los pobres son una categoría recurrente en el cristianismo. Sin entrar en la polémica que suscita ese concepto entre los exegetas de la Biblia -ortodoxos, heterodoxos y ateos-, respecto de si la pobreza está referida a una clase social o también a la “sencillez de vida y humildad de espíritu“, y si en los orígenes del cristianismo tuvieron una importancia determinante las clases oprimidas y depauperadas de la sociedad de la época, lo cierto es que el discurso tradicional de las iglesias suele discurrir entre el apoyo a los pobres y la reverencia a los ricos. Está por ver, por ejemplo, que haya un solo pronunciamiento de la jerarquía eclesiástica sobre los negativos impactos sociales, económicos, laborales y medioambientales de las grandes corporaciones y ricos del mundo. Y en el plano político, para qué hablar del alineamiento de la iglesia con los poderes realmente existentes en cada momento de la historia. Aquí, hasta hace bien poco, incluso, se llevaba bajo palio a los dictadores.

Pero en eso llegó Bergoglio. Y si no mandó parar, como Fidel, al menos su discurso es novedoso en comparación con el que tenían sus antecesores. Tanto es así que los críticos del Papa Francisco no vienen precisamente del mundo del agnosticismo y de la izquierda, sino desde dentro de su propia iglesia. Lo que suele decir ahora Francisco es lo que  mucho tiempo vinieron predicando una minoría de curas y obispos de la teología de la liberación (los Casaldáliga, Ellacuría, Helder Cámara, Cardenal, Óscar Romero, Boff o Sobrino, por citar algunos que recuerdo) que fueron denostados por la curia vaticana y la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Hace unos días escribía aquí precisamente sobre este asunto en un texto que hablaba sobre el peso del dinero en las relaciones humanas. Y hacía referencia al encuentro que tuvo lugar en Roma del Pontífice con los Movimientos Populares. Pues bien, hoy traigo a colación un artículo de Ignacio Ramonet (Las 4 cosas que el Papa Francisco les dice a los pobres), que recomiendo leer entero a quienes estén interesados en lo que dice el Papa que vive en Roma.

Ignoro si en los púlpitos de los miles de iglesias, monasterios, conventos y santuarios se habla en concreto de este mensaje papal, pero no me cuesta nada divulgarlo en este caso en el que comparto básicamente la preocupación del santo padre por los cuatro asuntos a los que se refirió en su encuentro con los “200 activistas de entre los más pobres de la Tierra (cartoneros, recicladores de basura, vendedores ambulantes, campesinos sin tierra, indígenas, desempleados, chaboleros, vecinos de asentamientos populares, etc.), pertenecientes a 92 movimientos populares procedentes de 65 países de los cinco continentes”. Entresaco algunos párrafos que cita Ramonet:

“Las cuestiones que se abordaron fueron, como en los dos encuentros precedentes, las denominadas tres “T”: “Trabajo, Techo, Tierra”, a los que se añadieron esta vez las cuestiones de “la democracia y el pueblo”; el “cuidado del medio ambiente y la naturaleza”; y “los emigrantes y refugiados”.

Las 4 cosas que en síntesis le dijo el Papa a los pobres, según recoge Ramonet, fueron:

“1) ¡Rebelaos contra la tiranía del dinero! “Hay un terrorismo de base que emana del control global del dinero sobre la tierra y atenta contra la humanidad entera. De ese terrorismo básico se alimentan los terrorismos derivados como el narcoterrorismo, el terrorismo de Estado y lo que erróneamente algunos llaman ‘terrorismo étnico’ o ‘religioso’, pero ningún pueblo, ninguna religión es terrorista. Es cierto, hay pequeños grupos fundamentalistas en todos lados. Pero el terrorismo empieza cuando ‘has desechado la maravilla de la creación, el hombre y la mujer, y has puesto allí el dinero’. Toda la doctrina social de la Iglesia se rebela contra el ídolo-dinero que reina en lugar de servir, tiraniza y aterroriza a la humanidad.”

“2) ¡Sed solidarios! “¿Qué le pasa al mundo de hoy que, cuando se produce la bancarrota de un banco, de inmediato aparecen sumas escandalosas para salvarlo, pero cuando se produce esta bancarrota de la humanidad no hay casi ni una milésima parte para salvar a esos hermanos que sufren tanto? Y así, el Mediterráneo se ha convertido en un cementerio, y no sólo el Mediterráneo… tantos cementerios junto a los muros, muros manchados de sangre inocente. El miedo endurece el corazón y se transforma en crueldad ciega que se niega a ver la sangre, el dolor, el rostro del otro.”

“3) ¡Revitalizad la democracia! “La relación entre pueblo y democracia. Una relación que debería ser natural y fluida pero que corre el peligro de desdibujarse hasta ser irreconocible. La brecha entre los pueblos y nuestras formas actuales de democracia se agranda cada vez más como consecuencia del enorme poder de los grupos económicos y mediáticos que parecieran dominarlas. Los movimientos populares no son partidos políticos y, en gran medida, en eso radica su riqueza, porque expresan una forma distinta, dinámica y vital de participación social en la vida pública. Pero no tengan miedo de meterse en las grandes discusiones, en Política con mayúscula, y cito a Pablo VI: ‘La política ofrece un camino serio y difícil –aunque no el único– para cumplir el deber grave que cristianos y cristianas tienen de servir a los demás’ (2). O esa frase que repito tantas veces: ‘La política es una de las formas más altas de la caridad, del amor’”.

“4) ¡Sed austeros! ¡Huyan de la corrupción! “Así como la política no es un asunto de los ‘políticos’, la corrupción no es un vicio exclusivo de la política. Hay corrupción en la política, hay corrupción en las empresas, hay corrupción en los medios de comunicación, hay corrupción en las iglesias y también hay corrupción en las organizaciones sociales y los movimientos populares. Es justo decir que hay una corrupción naturalizada en algunos ámbitos de la vida económica, en particular la actividad financiera, y que tiene menos prensa que la corrupción directamente ligada al ámbito político y social. Es justo decir que muchas veces se manipulan los casos de corrupción con malas intenciones. Pero también es justo aclarar que quienes han optado por una vida de servicio tienen una obligación adicional que se suma a la honestidad con la que cualquier persona debe actuar en la vida. La vara es más alta: hay que vivir la vocación de servir con un fuerte sentido de la austeridad y la humildad. Esto vale para los políticos pero también vale para los dirigentes sociales y para nosotros, los pastores.”

 

Autor: elpobrecitoveedor

Este blog es continuación de otro, que fue creado en junio de 2005 y que se publicaba con la url www.elpobrecitoveedor.net/blog

2 comentarios en “Pobres, materiales y de espíritu”

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