Progenitores del flamenco

Vaya por delante. Me gusta el flamenco. Reconozco que entiendo lo justo. Conozco una mínima parte de los términos que se utilizan en esta web especializada y de los 59 palos que se describen en ella sé identificar tan sólo un puñado. Por cierto, mientras esto escribo escucho las vidalitas de Mayte Martín y de Estrella Morente que ustedes pueden escuchar aquí.

No soy, pues, ni mucho menos, flamencólogo. Con todo y con eso, me atreví a reflexionar y teorizar sobre la semiótica del cuerpo en las letras del flamenco, en uno de los cursos de doctorado que hice para obtener el Diploma de Estudios Avanzados, del que aún conservo el trabajo. Sí, el famoso  D.E.A., el que duraba dos años y que contaba con clases presenciales (aún recuerdo a  un ilustre periodista de compañero de bancada), con trabajos para cada uno de los 5 cursos del programa que elegí y con una tesina o trabajo final que se defendía ante un tribunal, del que en mi caso puedo dar fe de quién lo presidía. Título que, después, con el plan Bolonia, devino en uno de esos másteres que Cifuentes dice que cursó y otros -incluso la justicia lo investiga- se empeñan en llevarle la contraria.

Cuento todo esto, primero porque me da la gana hacer un poco de historia propia en un blog eminentemente personal (ya saben, construyo mi propio archivo histórico), y segundo porque en el trabajo mencionado las referencias que hacía a la etnia gitana eran constantes. Hace ya muchos años (aunque sé que el significado del adjetivo cuantitativo depende de la edad de quien lo utilice), un amigo mío, que consideraba a Fosforito el mejor cantaor que había conocido, solía decir que sólo tenía una pega: que no era gitano.

Mi opinión, después de lo que he leído sobre el particular y he conocido como aficionado, es que el flamenco no es patrimonio sólo del mundo gitano, ni sólo del pueblo andaluz, pero no se entiende sin la cultura gitana, sin el aporte de la idiosincrasia andaluza (en toda su diversidad), y sin las personas de esa etnia que a lo largo de la historia lo interpretaron y lo interpretan y lo vivieron y lo viven muy singularmente.

Por ello, no veo con malos ojos la petición que han hecho un grupo de intelectuales y activistas de etnia gitana a fin de “instar una declaración institucional para el reconocimiento del elemento gitano en el flamenco”. Como se dice en este artículo, no reivindican la paternidad exclusiva del flamenco, pero sí piden un reconocimiento del pueblo gitano como uno de los padres fundamentales del flamenco.

Según señala la articulista, “las reacciones entre los flamencólogos y otra intelectualidad paya cercana al flamenco no se han hecho esperar y la iniciativa se ha tachado de tontería, poco seria, innecesaria, y fruto de los celos de los gitanos. Pero lo más alarmante, leyendo las críticas, es que se ha entendido como una pretensión de reivindicar la autoría exclusiva del flamenco por parte de los gitanos a pesar de que la iniciativa remarca que lo que se quiere es un reconocimiento de la aportación gitana. Esto de dar por hecho que los gitanos y gitanas se quieren reapropiar de cosas que no son suyas es un triste estereotipo a superar”.

Y señala también la autora del texto, abogada y activista por los derechos humanos, que “hablar del blanqueamiento o el descafeinamiento del flamenco no es racismo. Significa alertar sobre cómo el flamenco se está convirtiendo en una mercancía, en un producto de consumo desprovisto de todo el discurso social que encierra. El flamenco, más allá de lo musical, es una filosofía de vida, una posición en el mundo que nace de la opresión, de los márgenes, de aquellos que quedan fuera del orden vigente. El orden económico, una vez más, es capaz de venderlo todo, de desvestir de su condición social al flamenco y comercializarlo. Su blanqueamiento es la pérdida de su condición de raza y clase”.

Y concluye: “Ser un flamencólogo amante de la gitanería es más que amar una forma de interpretar el arte, un compás y una gracia, es hacerse cargo de una historia de persecución y exterminio de un pueblo cuyas consecuencias duran hasta nuestros días”.

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Las 5 pes del periodismo

Hace unos días escuché en directo, por streaming, las intervenciones de Nacho Levy y Daniela Mérida, que fueron invitados por el grupo parlamentario de Unidos Podemos al Congreso de los diputados como miembros de La Poderosa, un movimiento en el que se unen asambleas vecinales de toda la Argentina y de otros países, “que tienen en común eso que llaman la Patria Grande —América Latina— y la Patria Baja —la pobreza—“.

Los dos activistas contaron en ese ámbito, como lo han hecho después en el Parlamento Europeo, sus experiencias de trabajo en un entorno de exclusión y pobreza, como son las villas, los barrios olvidados de la Argentina, y explicaban su proyecto de construcción social que lucha especialmente por el desarrollo de políticas públicas encaminadas a proteger los derechos de las niñas y niños.

En el programa del diario Público, La Frontera, le explicaba Nacho Levy a Juan Carlos Monedero, el caso del Quiqui, un niño al que él considera “un filósofo de los pobres”, que se preguntaba por las 5 W del periodismo (Who, What, When, Where y Why), que ni siquiera aparecen en los vocablos castellanos que las traducen (quién, qué, cuándo, dónde y por qué) y proponía alternativamente las 5 P: por qué, por qué, por qué, por qué y por qué.

Quizás, decía Levy, si se hubiera escuchado a alguno de esos filósofos pobres, en vez de contarte que “un delincuente asaltó a un transeúnte, ayer a las 5 de la tarde, en la intersección de las calles Iriarte y Zabaleta, con un arma del calibre 22, para robar el estéreo”, te hubieran contado que “ayer encontraron a una persona armada, que necesitaba comprar droga, porque es adicta desde los 14 años, porque su padre trabajaba 25 horas por ella, porque nació en una villa”. Y concluía el activista argentino que esta otra realidad es mucho más suya y suena a la tragedia y a catarsis que se viven en esos barrios.

Entre las soluciones para visibilizar el barrio y luchar por los derechos humanos de niños y adultos, el movimiento argentino creó una revista propia, Garganta Poderosa, que es un referente en las luchas vecinales de América Latina. Porque la pluralidad de voces en los grandes medios de comunicación, como decía Nacho Levy, se reduce a llevar “a un rubio o a un morocho, a un alto o un bajo, a un judío o a un católico, a un homosexual o a un heterosexual, pero nunca a un pobre; porque estas son las voces que faltan, las que incomodan a los poderosos, muchas veces incluso también a los sectores progresistas”.

En su activismo por “modificar la realidad de nuestros barrios, desde los propios barrios, en donde colectivamente y combatiendo el asistencialismo, conseguimos y construimos las herramientas para que desde la diversidad cultural específica de cada comunidad, todos los vecinos poderosos podamos comandar un proceso de crecimiento genuino y la recuperación de todo lo que poco a poco, o gobierno a gobierno, nos han ido robando; sin, por eso,dejar de exigir la presencia del Estado en cada ámbito del que se ha ido borrando”, necesitan muchas manos para batallar contra los poderosos y contribuir al bienestar  de sus vecinos.

En su batalla de ideas, hay lápices, libros y sueños en lugar de balas, tanques y bombas y andan buscando:

– Entrenadores que sepan hacer jugar, aunque no sepan hacer ganar.
– Músicos con vocación, que usen el pentagrama de pizarrón.
– Maestros dispuestos a aprender, en espacios de educación popular.
– Estudiantes dispuestos a enseñar, en espacios de apoyo escolar.
– Pensadores con ganas de embarrarse.
– Embarrados con ganas de pensar.
– Gente que entienda de economía popular.
– Economistas que entiendan de gente popular.
– Cooperativistas de ley.
– Abogados cooperativos.
– Voces que no se callen.
– Ideas que no se conozcan.
– Sueños que no se duerman.

Argumentos y barbarie

Interpelado Sánchez-Dragó por Juan Carlos Monedero (En la frontera) por las corridas de toros, éste resumió más o menos así su postura: “Todo lo que tú puedas decir yo ya lo he oído y todo lo que yo pueda decir tú también lo has oído. Es una discusión inútil. Cada uno va por su lado. Yo no te voy a convencer a ti ni tú a mí, así que no te esfuerces”. Y, ciertamente, no hay mayor pérdida de tiempo que intentar convencer a una persona taurina de la barbaridad de su afición. En este blog, que por estas fechas cumple  13 años, he dedicado unos cuantos textos a escribir sobre lo que algunos se empeñan en seguir denominando como la “fiesta nacional”. Pero las argumentaciones contra ese anacronismo, no las mías, que se quedan reducidas al petit comité de l@s seguidores de este blog, sino las de algunas autoridades en la materia sólo sirven, a lo que se ve, para rellenar columnas, tribunas o espacios que sólo leerán quienes compartan las tesis de sus autores. Otra cuestión son, sin embargo, las continuadas manifestaciones del PACMA, en la calle o en las propias plazas de toros, que algo deben de estar cambiando, si se observa el crecimiento en votos de ese partido animalista en cada evento electoral.

Una de esas voces que claman en el desierto acude como cada año a su cita temporal. Manuel Vicent escribe en esta ocasión lo siguiente (La matanza):

“Más allá de la crueldad, la corrida de toros como diversión es ante todo un espectáculo rancio y anacrónico, que ya no está a la altura de los tiempos, según el concepto utilizado por Ortega para expresar unas ideas, creencias y hábitos, que no se corresponden con el espíritu moderno. La fiesta taurina es el residuo de un costumbrismo chungo, que ha pervivido hasta hoy arrastrando desde el fondo del siglo XIX toda la caspaespañola consolidada.[… ] Esta costumbre de acuchillar toros en público con mayor o menor destreza está en plena decadencia, pero aún recibe el aliento de la derecha castiza que la ha declarado bien de interés cultural como una prueba más de la putrefacción política en que vivimos. El hecho de que unos ministros del Partido Popular canten con fervor Soy el novio de la muerte al paso de la procesión de un Cristo muerto llevado por brazos legionarios no es muy distinto a que, después de una sarta de puyazos, estocadas y descabellos, se aplauda con entusiasmo desde una barrera de Las Ventas a un toro ensangrentado, que se llevan al desolladero las mulillas”.

Y si en 2017 el mismo Vicent iniciaba así su texto anual antitaurino (Más sangre):

“Habría que saber el número exacto de reses bravas que se sacrifican en España cada año ante el general jolgorio lleno de gritos, aplausos, denuestos, vítores y regüeldos de los aficionados a la fiesta nacional. Según cálculos tomados al aire, la cantidad oscila alrededor de 50.000 toros corridos o sacrificados públicamente en plazas y en festejos populares. Si por cada res muerta, que se llevan las mulillas al desolladero, se añade una media de tres puyazos, tres pares de banderillas, tres estocadas, cuatro pinchazos en hueso y otros tantos descabellos, acompañados de los vómitos correspondientes producto de degüello, la suma alcanza más de un millón de cuchilladas”,

en 2016, El arrastre, lo remataba de esta manera:

“La decadencia de este rito bárbaro de acuchillar reses bravas en público en medio del jolgorio es ya imparable. Felizmente las plazas de toros pronto serán mostradas por los guías a los turistas como espacios donde antiguamente se celebraba una carnicería, que algunos llamaban cultura, cuando no era más que una mezcla sustancial de mugre, sangre, muerte, señoritismo y caspa. Ya queda poco para que desaparezca del mapa esta fiesta y las mulillas de arrastre se la lleven al desolladero de la historia con Hemingway a la cabeza.”

En tiempos de internet, resulta fácil documentarse en las posiciones a favor y en contra de este espectáculo que, dado el escasísimo caso que le hacen las nuevas generaciones, tiene los años contados. El escritor Julio Llamazares resumía su opinión en un debate sobre este asunto:

“Que a estas alturas de nuestra historia haya que argumentar aún, a favor o en contra, de algo que es manifiestamente un anacronismo y una barbarie prehistórica indica hasta qué punto la sociedad española está enferma, como lo estuvo en tiempos la romana, cuando en el Coliseo se disputaban enfrentamientos de gladiadores y animales en festines sangrientos que ahora los guías relatan a los espantados turistas mientras lo visitan. No pasará mucho tiempo para que pase lo mismo con nuestras plazas de toros, pero hasta que eso suceda tendremos que soportar todavía la sangrienta carnicería teñida del rojo y gualda nacional y, aún peor, las encendidas defensas de los partidarios de su conservación. Que en el siglo XXI se siga justificando aún en el nombre del arte y de la tradición lo que a ojos de cualquier persona ajena es un reducto del circo romano demuestra hasta qué punto es inútil argumentar en un tema que despierta las más encendidas pasiones. Por parte de los aficionados taurinos porque consideran cualquier argumento en contra de su afición como una agresión personal, o a la patria, que es peor, y por parte de los que la rechazan porque se encuentran con que sus argumentos se muestran inocuos, pues rebotan contra conceptos etéreos como la tradición o el duende”.

El diario no hablaba de ti

Desafortunadamente, la poesía sabiniana (“Hoy dice el periódico que ha muerto una mujer que conocí, que ha perdido en su campo el atleti y que ha amanecido nevando en París”) no puede competir con la cruda y dura realidad que traen los periódicos, que prefieren jugar al cuanto peor mejor para todos y cuanto peor para todos mejor, mejor para mí el suyo beneficio político.

Viernes, 4 de mayo. ¡Qué tiempos aquellos en que según fuera el titular de portada se sabía qué periódico lo había escrito!

  • ETA desaparece entre el rechazo masivo y la admisión de su fracaso.
  • ETA ennegrece aún más su historia.
  • ETA, punto y seguido.
  • ETA se disuelve para iniciar el “procés” en el País Vasco.
  • El fin de ETA abre una nueva página en España

Adivina, adivinanza, ¿qué esconde el titular en la panza? ¿Cuál es el más esperanzador? ¿Y el menos? ¿Quién lo firma?

Lunes, 7 de mayo. La secretaria de Estado de Comunicación pide “disculpas” por su “os jodéis” a los pensionistas que pitaron a Rajoy: “Es un comentario jocoso con un amigo dentro de una conversación privada”. Pues, precisamente, lo que denota ese “comentario jocoso” y en ese ámbito de amistad es el pensamiento más íntimo de quien lo formula. Cuando tienen el micro delante, se cortan, se recatan, se muestran políticamente correctos… dentro de un orden. Por eso, las disculpas en este tipo de asuntos no caben, porque ¡precisamente es lo que realmente piensan! Y, lamentablemente, estamos acostumbrados a estos comportamientos de la política.

Martes, 8 de mayo. Todos esperan el dedo milagroso del líder. Radios y televisiones se esfuerzan en transmitir, como si se tratara del final de un partido de fútbol, la incertidumbre a sus audiencias. Como si a éstas les importara un bledo a quien vaya a nombrar Rajoy o su reverendísima progenitora. Aquí no hay consultas a las bases. Aquí no hay poderes territoriales. Aquí nadie critica la dedocracia de la cúpula dentro de la cúpula. Sigan adivinando,  ¿qué periódico es el responsable de cada uno de los titulares siguientes?

  • Rajoy coloca a dos veteranos fieles al frente del PP en Madrid
  • Rajoy no quiere más experimentos en el PP de Madrid
  • Rajoy liquida todo el poder del PP de Madrid tras 15 años de guerra
  • García-Escudero “limpiará” el PP con fichajes como Casado

Miércoles, 9 de mayo. Tras los elogios desmesurados a las políticas privatizadoras de Macri que hicieron Rajoy  y Rivera, Argentina pide al FMI el rescate (apoyo financiero lo llaman). Como señala Pablo Bustinduy, “así gestionan los responsables, los ortodoxos, los buenos gestores: una y otra vez las mismas recetas, una y otra vez los mismos resultados. El neoliberalismo es lo más viejo que existe”.

Jueves, 10 de mayo.  El Gobierno se niega a retirar el Ducado de Franco porque es un título “honorífico“. ¡Vaya hallazgo! Pues por eso, precisamente por esa condición “honorífica” es por lo que se debería retirar inmediatamente ese título, que por cierto jamás debió ser otorgado por el monarca emérito. Porque honorífico es “dar honor” y las acepciones de honor que da el DRAE (a cual menos indicada para el anacrónico título) son:

  • Cualidad moral que lleva al cumplimiento de los propios deberes respecto del prójimo y de uno mismo.
  • Gloria o buena reputación que sigue a la virtud, al mérito o a las acciones heroicas, la cual trasciende a las familias, personas y acciones mismas de quien se la granjea.
  • Buena opinión granjeada por la honestidad y el recato en las mujeres.
  • Obsequio, aplauso o agasajo que se tributa a alguien.
  • Acto por el que alguien se siente enaltecido. Su visita fue un honor para mí.
  • Concesión que se hace en favor de alguien para que use el título y preeminencias de un cargo o empleo como si realmente lo tuviera, aunque le falte el ejercicio y no goce gajes algunos. Al ministro se le rindieron honores de jefe de Estado.
  • Ceremonial con que se celebra a alguien por su cargo o dignidad.

Fijarse en los detalles

Síndrome, de Mario Benedetti

Todavía tengo casi todos mis dientes
casi todos mis cabellos y poquísimas canas
puedo hacer y deshacer el amor
trepar una escalera de dos en dos
y correr cuarenta metros detrás del ómnibus
o sea que no debería sentirme viejo
pero el grave problema es que antes
no me fijaba en estos detalles.

Sentimientos, de Juan de Madrid

Se puede sufrir por muchas cosas.
Se puede sufrir de mil maneras.
Se puede llorar al ver las rosas,
al ver lo que eres y lo que eras.

Se puede reír de mil maneras.
Se puede soñar eternamente.
Se puede ser lo que no eras.
Serás lo que veas con tu mente.

Pero nunca serás seguramente
lo que tú quieras, si te engañas
soñando que eres cosa diferente.

O que tienes maneras de evadirte
de la vida del amor y de la muerte,
o de pagar aquí lo que tengas pendiente.

Cuando te nombran, de Gloria Fuertes

Cuando te nombran,
me roban un poquito de tu nombre;
parece mentira
que media docena de letras digan tanto.

Mi locura sería deshacer las murallas con tu nombre,
iría pintando todas las paredes,
no quedaría un pozo
sin que yo me asomara
para decir tu nombre,
ni montaña de piedra
donde yo no gritara
enseñándole al eco
tus seis letras distintas.

Mi locura sería
enseñar a las aves a cantarlo,
enseñar a los peces a beberlo,
enseñar a los hombres que no hay nada
como volverse loco y repetir tu nombre.

Mi locura sería olvidarme de todo,
de las 22 letras restantes, de los números,
de los libros leídos, de los versos creados.
Saludar con tu nombre.
Pedir pan con tu nombre.

-Siempre dice lo mismo- dirían a mi paso,
y yo, tan orgullosa, tan feliz, tan campante.
Y me iré al otro mundo con tu nombre en la boca,
a todas las preguntas responderé con tu nombre
-los jueces y los santos no van a entender nada-.
Dios me condenaría a decirlo sin parar para siempre.

Dos de mayo

“A pesar de todos estos honores, la villa y corte tenía un aspecto muy desagradable. Mari-Blanca continuaba en la Puerta del Sol como la más concreta expresión artística de la cultura matritense. Inmutable en su grosero pedestal, la estatua, que en anteriores siglos había asistido al tumulto de Oropesa y al motín de Esquilache, presidía ahora el espectáculo de la actividad revolucionaria de este buen pueblo, que siempre convergía a aquel sitio en sus ovaciones y en sus trastornos”.

Así reflejaba don Benito Pérez Galdós, en La Fontana de Oro, el significado de la Puerta del Sol. 148 años después, en el imponente edificio del siglo XVIII, que albergara la Casa de Correos y que también fuera sede de la temible D.G.S., visitada, bien que a su pesar, por un buen número de opositores al régimen franquista, sigue mandando un partido, manchado por la corrupción, la mentira y los regalos infames de másteres, créditos y convalidaciones por parte de la universidad que él mismo creara bajo los auspicios del otrora mimado por el grupo Prisa, Gallardón, chin, pon.

Esa construcción, que ha sido testigo directo de grandes acontecimientos históricos, como la Guerra de la Independencia contra el ejército francés, o la proclamación de la II República en 1931, debería haber contemplado hoy, 2 de mayo, la revuelta de una ciudadanía madrileña hastiada de tanta basura, al estilo del que protagonizara el pueblo llano, 250 años atrás, en el famoso motín de Esquilache, exigiendo la dimisión de quien no merece hospedarse en tan egregio para unos o infausto para otros edificio.

Desafortunadamente, las cloacas del Estado filtraron hace unos días a la prensa conchabada para esos menesteres un oportuno y humillante vídeo de la prota de la película del horror universitario, desactivando así, con una cabeza de caballo al estilo de las mafias más tenebrosas, un eventual #MotínDeCifuentes que habría puesto fin a este siniestro y alambicado culebrón y hubiera añadido un trofeo más a ese pueblo madrileño que protagonizara dignas y gloriosas páginas de nuestra historia.

Sea como fuere, las festividades de este tenor hay quien se las toma a chufla, como en su momento hiciera Georges Brassens y, más tarde, cantara Javier Krahe. Reconozco que prefiero a ambos autores, ya desaparecidos, antes que escuchar a los ministros novios de la muerte. Aunque, dado los tiempos reaccionarios que corren, igual hay por ahí algún espabilado que no se entera de la misa la media y denuncia las composiciones del cantautor por antipatriota. Cosas menos graves se han visto.

El Dos De Mayo, Javier Krahe

Un poco harto de que me gruñan en extranjero
y algo embriagado de patriotismo malasañero
yo, cada 2 de mayo,
como además de ser la de siempre es medio francesa,
yo, cada 2 de mayo,
a mi mujer le hago la guerra,
la apeo del caballo:
largo de aquí, vete a tu tierra,
chúpate esa,
medio francesa.

Qué Torre Eiffel, qué tarta Tatin ni qué vida en rosa,
ni qué Molière, hoy de ese Molière ni verso ni prosa,
¿no ves que es 2 de mayo?
quiero oír zarzuelas y de garbanzos llenar mi mesa,
¿no ves que es 2 de mayo?
si no te vas no saldrás viva.
Me mira de soslayo:
precisamente ya me iba,
que aquí estoy presa,
chúpate esa.

De pronto dice que es además medio canadiense,
un viejo truco que a su partida le da suspense.
“Pero es que el 2 de mayo
yo de mi guerra de independencia no me desvío,
pero es que el 2 de mayo
sencillamente no es tu día,
yo cuando estallo estallo
contra toda la extranjería.
Cariño mío,
vuelve a tu frío.

Qué policía montada, qué arces ni qué sirope,
qué Leonard Cohen budista zen, viejo verde a tope,
¿no ves que es 2 de mayo?
no es día para con tus mitades montarme un trío,
¿no ves que es 2 de mayo?
vete a Québec o vete a Francia.
Me suelta: “adiós, Pelayo,
quédate tú en tu fiesta rancia,
cariño mío,
me voy a Río”.

Aunque las Castas y las Susanas no son dañinas
con el cocido cuanto más bueno más te atocinas,
así que el 3 de mayo,
la llamo al móvil y le sugiero que vuelva a casa,
así que el 3 de mayo,
como es también medio española,
me inclino cual vasallo:
“si vuelves ya te hago la ola,
todo era en guasa,
vuélvete a casa”.

Algo insegura de su victoria me mira raro
como se mira a un antiguo amante en el desamparo
y, ya que es 3 de mayo,
me reconoce que sí que gruñe, que se propasa,
y ya que es 3 de mayo
añade: ayer no dormí sola
y cosas que me callo.
De momento ponte a la cola.
Si vuelvo a casa
verás qué guasa.

“Si vuelvo a casa…”
Cómo se pasa.

Releyendo a Galeano

Cuando murió Eduardo Galeano, TeleSur ofreció sus obras completas para descargar en formato PDF.  Enlazo aquí esa web, como una oportunidad por si queda alguien que no conozca la extensa bibliografía del excelente escritor uruguayo. Reproduzco hoy e iré reproduciendo en otras ocasiones algunos de sus breves y enjundiosos textos contenidos en su magnífica bibliografía.

De Bocas del tiempo

Historia clínica

Informó que sufría taquicardia cada vez que lo veía, aunque fuera de lejos.
Declaró que se le secaban las glándulas salivales cuando él la miraba, aunque fuera de refilón.
Admitió una hipersecreción de las glándulas sudoríparas cada vez que –él le hablaba, aunque fuera para contestarle el saludo.
Reconoció que padecía graves desequilibrios en la presión sanguínea cuando él la rozaba, aunque fuera por error.
Confesó que por él padecía mareos, que se le nublaba la visión, que se le aflojaban las rodillas. Que en los días no podía parar de decir bobadas y en las noches no conseguía dormir.

– Fue hace mucho tiempo, doctor –dijo–. Yo nunca más sentí nada de eso.

El médico arqueó las cejas: –¿Nunca más sintió nada de eso?

Y diagnosticó: —Su caso es grave.

La institución conyugal

El capitán Camilo Techera siempre andaba con Dios en la boca, buenos días si Dios quiere, hasta mañana si Dios quiere.

Cuando llegó al cuartel de artillería, descubrió que no había ni un solo soldado que estuviera casado como Dios manda y que vivían todos en pecado, retozando en promiscuidad como las bestias del campo.

Para acabar con aquel escándalo que ofendía al Señor, mandó llamar al sacerdote que oficiaba misa en la ciudad de Trinidad. En un solo día, el cura administró a los soldados de la tropa, cada cual con su cada cuala, el santísimo sacramento del matrimonio en nombre del capitán, del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Todos los soldados fueron maridos desde aquel domingo.

El lunes, un soldado dijo:

–Esa mujer es mía.

Y clavó el cuchillo en la barriga de un vecino que la estaba mirando.

El martes, otro soldado dijo:

–Para que aprendas.

Y retorció el pescuezo de la mujer que le debía obedienciar.

El miércoles..

De El libro de los abrazos

El origen del mundo

Hacía pocos años que había terminado la guerra de España y la cruz y la espada reinaban sobre las ruinas de la República. Uno de los vencidos, un obrero anarquista, recién salido de la cárcel, buscaba trabajo. En vano revolvía cielo y tierra. No había trabajo para un rojo. Todos le ponían mala cara, se encogían de hombros o le daban la espalda. Con nadie se entendía, nadie lo escuchaba. El vino era el único amigo que le quedaba.

Por las noches, ante los platos vacíos, soportaba sin decir nada los reproches de su esposa beata, mujer de misa diaria, mientras el hijo un niño pequeño, le recitaba el catecismo.

Mucho tiempo después, Josep Verdura, el hijo de aquel obrero maldito, me lo contó en Barcelona, cuando yo llegué al exilio. Me lo contó: …Él era un niño desesperado que quería salvar a su padre de la condenación eterna y el muy ateo, el muy tozudo, no entendía razones.

– Pero papá, le dijo Josep llorando, si Dios no existe, ¿Quién hizo el mundo?
– Tonto, dijo el obrero, cabizbajo, casi en secreto. Tonto. Al mundo lo hicimos nosotros, los albañiles.

Estupidez y pensiones

Al hilo de la intervención de Máximo Pradera en un programa de televisión por internet, recordé la teoría de la estupidez del italiano Carlo Cipolla, especialista en historia de la economía. Este intelectual y profesor consideraba que la gente estúpida es “el tipo de persona más peligrosa que puede existir” y llega a formar “un grupo más poderoso que grandes organizaciones como la Mafia, el Complejo Militar Industrial (MIC), o la Internacional Comunista”.

Ignoro el tamaño de los colectivos que citaba Cipolla, pero el formado por los estúpidos debía de considerarlo como el más relevante, cuantitativa y cualitativamente hablando, pues la primera ley de su teoría es que “siempre e inevitablemente cualquiera de nosotros subestima el número de individuos estúpidos en circulación”.

Advirtamos, rápidamente, entre paréntesis, que el DRAE define la estupidez como la “torpeza notable en comprender las cosas”, al estúpido como al “necio, falta de inteligencia” y al necio como al “ignorante y que no sabe lo que podía o debía saber”. Pero lo más significativo en la estupidez humana, su ley de oro según Cipolla, sería la definición de una persona estúpida como aquella que “causa daño o pérdida a otra persona o grupo de personas sin obtener ella ganancia personal alguna, o, incluso peor, provocándose daño a sí misma en el proceso”.

Pues bien, más allá de las teorías cipollanas (o cipollinas), lo que quiero comentar hoy son los cuatro grupos de individuos que dice el científico que habría en el mundo: 1º) Inteligentes, 2º) Incautos, 3º) Estúpidos y 4º) Malvados, y cómo cabría extrapolarlos al terreno de las pensiones y al de los y las pensionistas, actuales y futuras. A mi modo de ver, y sin perder de vista cuanto de sátira, humor y divertimento hay en las tesis del humanista italiano, podríamos incluir en cada grupo a las siguientes personas o instituciones.

En el grupo 1º (el de los inteligentes), por ejemplo, se podrían añadir aquellos individuos que se movilizan contra el 0,25% de subida o  batallan por unas pensiones dignas, por vincular la actualización al coste de la vida, por defender el blindaje constitucional de las pensiones o, en general, suscriben la tabla reivindicativa de los colectivos de pensionistas que están en las calles. Serían, en palabras de Cipolla, quienes, con su lucha, “beneficiarían a los demás y a sí mismos”.

En el grupo 2º, de incautos o desgraciados, se incluirían aquellas personas que comprenden y aceptan sin rechistar las disposiciones gubernamentales que, aunque sea en una parte muy reducida, “benefician a los demás”, como por ejemplo quiere hacer el gobierno al incrementar un 3% las pensiones más bajas –aunque sólo a una cuarta parte de ellas- y al colectivo de viudas -aunque no sea a todas- y “se perjudican a sí mismos”, porque no les subirán ni un céntimo más allá del 0,25%, ni, lo que es peor, se les garantizará que eso se modifique en años sucesivos.

En el grupo 3º, el de los estúpidos, se podrían incluir todas aquellas personas que no tienen criterio alguno, sus acciones lo mismo son de aplaudir a rabiar a los representantes del gobierno que los está machacando, que de ciscarse en todos, sin distinguir explotadores de explotados, pensionazos de pensionistas, políticos que gobiernan y opositores frontales a esa gobernanza. Con su actitud irracional de confundir tirios y troyanos,  con su comportamiento servil, casi siempre impredecible o inoportuno, ya sea de mala o de buena fe, o con su voto a las opciones que no les garantiza mejora alguna no sólo están perjudicando notablemente a los demás sino a sí mismos.

Y, finalmente, el 4º grupo, el de los malvados o bandidos, es el de quienes persiguen ganar a costa de lo que sea. El de quienes no tienen escrúpulos algunos en “perjudicar a los demás y beneficiarse a sí mismos”. Aquí metería a todos aquellos, gobernantes, bancos y voceros en los medios de comunicación, que están llevando a cabo o bien políticas contra los pensionistas actuales, recortando derechos, igualando por abajo, y contra los futuros, incrementando la edad de jubilación, aumentando los requisitos para tener derechos a la pensión, o bien perjudicando gravemente las expectativas de conseguir una pensión digna, promoviendo legislaciones restrictivas o la proliferación de los fondos privados de pensiones, que aunque dicen que son complementarios de los públicos, vienen a ser sustitutivos, en la medida en que los públicos devengan insuficientes, cuando no predican abiertamente la privatización del sistema público.

Y luego quedaría una mezcla de grupos. Por ejemplo, el de los malvados estúpidos, que serían aquellos que consiguen unas ganancias inferiores a las pérdidas que provocan. Porque, al final, los fondos de pensiones privados tampoco consiguen todos los beneficios que les gustaría (en España sólo absorben un 12,8% del ahorro, frente a una media europea del 37,5% ) pero el daño que causan a la población es tremendo y cuasi irreversible, en cuanto a la incertidumbre, angustia, desesperanza o quiebra de la confianza en el Estado que originan.

Lecturas de primavera

GB84, David Peace

Este libro, según escribe Daniel Bernabé en su excelente prólogo, “es una ficción basada en un hecho, con un gran trabajo de investigación detrás, con memoria viva de sus participantes, con exactitud en muchos detalles, en apariencia poco relevantes, que sin embargo dotan a la maquinaria narrativa de la verosimilitud necesaria”. GB84, sigo citando a Bernabé, “se publicó originalmente en 2004, es decir, veinte años después de los acontecimientos que dan cuerpo y naturaleza a la historia: la huelga minera que tuvo lugar en Reino Unido entre el 6 de marzo de 1984 y el 3 de marzo de 1985. Un año en el que se libró el mayor conflicto laboral de la Europa de posguerra, pero también en el que posiblemente murió una época, la del pacto del Estado del bienestar, y comenzó otra, la del neoliberalismo o restauración victoriana. Hoy, 34 años después, la novela de David Peace toma un nuevo significado después de la crisis económica de este último lustro: el animal herido se comporta de manera errática, agresiva e impredecible. Si en aquel momento el asesinato fue premeditado, ejecutado por la fría mano de la hija del tendero, hoy el cuchillo es empuñado por aprendices mucho más atroces. […] David Peace declaró en una entrevista que uno de los motivos que le había impulsado a escribir GB84 fue el asco y la estupefacción que sintió al conocer los detalles de los métodos utilizados para destruir la huelga y trasladar la responsabilidad del conflicto a quien solo se estaba defendiendo de él.”

Con una estructura narrativa un tanto peculiar, el libro, como se recoge en esta otra reseña, además de ser “una novela arrolladora sobre un hecho histórico que no debería olvidarse jamás, resulta desoladoramente actual. La represión policial. La cobardía de otros sindicatos y, sobre todo, el anteriormente dirigente Partido Laborista —nunca olvidemos, el mejor continuador del legado de Thatcher fue un criminal de guerra llamado Tony Blair—, oculto en su impotencia y servidumbres. La censura. La corrupción sistemática de la justicia y la prensa, lacayos del poder. ¿Os suena? ¿Hace falta decir que no me refiero únicamente de Reino Unido? De aquellos barros, estos lodos…”.

Por lo que de concomitancias tiene con nuestra realidad actual, entresaco una brevísima descripción que se hace de la situación de represión de los mineros en un momento dado:

“Expresiones. Asertos. Declaraciones. Testimonios. Manifestaciones. Aseveraciones. Denominaciones. Locuciones. Afirmaciones. Juramentos. Promesas. Garantías. Certidumbres. Compromisos. Informes. Noticias. Información. Versiones. Inteligencia. Consejos. Nuevas. Saludos. Frases. Secretos. Claves. Muletillas. Consignas. Lemas. Señales. Llamadas. Señas. Contraseñas. Códigos. Mandamientos. Órdenes. Anuncios. Enunciación. Proclamaciones. Pronunciamientos. Juicios. Peleas. Polémicas. Disputas. Enemistades. Altercados. Controversias. Debates. Discusiones. Gritos. Preguntas. Contestaciones. Respuestas. Datos. Cifras. Mensajes. Interrelaciones. Interacción. Relaciones. Transmisiones. Conexiones. Contactos. Intercomunicaciones. Comunicaciones. Intercambios. Notificaciones. Relato. Deliberaciones. Articulación. Retórica. Vocalización. Diálogo. Discurso. Habla. Comentario. Acotación. Observación. Opinión. Crítica. Ocurrencia. Cháchara. Conferencia. Confabulaciones. Charlas. Rumores. Cotilleos. Habladurías. Chismes. Escándalo. Sugerencias. Indirectas. Connotaciones. Murmuraciones. Quejas. Murmullos. Quejidos. Mentiras. Gritos. Susurros. Palabras. Sólo palabras. Nada más que palabras. Lenguaje. El aire está lleno”.

Edward Bunker

Me he leído dos libros de este autor californiano ya fallecido. Si les gusta el género carcelario no se pierdan La fábrica de animales. Una magnífica historia de 2 presos y la amistad que surge entre ellos en la prisión. Parece bastante evidente que el realismo con el que se retrata la vida carcelaria se debe a que el propio autor fuese exladrón y hubiese estado encarcelado en San Quintín. El otro libro, No hay bestia tan feroz, es para el célebre James Ellroy, “la gran novela de los bajos fondos de Los Ángeles; el libro más bello jamás escrito sobre el tema del atraco a mano armada”.

El protagonista, que intenta reinsertarse en la sociedad, ironiza sobre cómo tendría que buscar trabajo: “Estimado Sr. Le escribo para solicitar un puesto de trabajo para un ladrón especializado en allanamiento, estafas, falsificación y robo de coches; también tengo experiencia como atracador a mano armada y chulo, así como en falsificación de documentos, entre otras cosas, Empecé a fumar marihuana a los doce años y a pincharme heroína a los dieciséis. No tengo experiencia con el LsD y el speed. Se hicieron populares después de mi encarcelamiento, He sodomizado a jovencitos guapos y homosexuales afeminados (pero solo mientras he estado encerrado y apartado de las mujeres). En el lenguaje de las cárceles, reformatorios y demás pozos de mierda (algunos de lujo), soy un cabrón, y no lo digo en el sentido literal. En mi mundo, el término, tal y como yo lo uso, sirve para alardear de ser el puto jefe, un virtuoso del delito. Por supuesto, por ser un cabrón en ese mundo, soy una basura en el suyo. ¿Me contrata?”.

El peor de los tiempos, Alexis Ravelo.

Demoré la lectura de un estupendo regalo de navidad que me hicieron. es una pena que algunos libros se terminen tan pronto. Éste, tan bueno como todos los de este autor. Un nuevo caso de Eladio Monroy que entusiasmará a quienes ya son seguidores de Ravelo y que no defraudará a quienes se acerquen a la literatura de este escritor canario. Para mi gusto, uno de los mejores del panorama del noir español. Por cierto yo debo de estar en alguna de las categorías de tontos que se cita en el libro: la de quienes prestan libros y la de quienes los devuelven. Sus constantes referencias a la situación socio-política española lo hacen todavía más entretenido: “en este tiempo de mierda… en los que el mal no tiene rostro sino logotipo, no tiene nombre sino número de cuenta bancaria”.

La uruguaya, de Pedro Mairal.

Encontré el otro día en la biblioteca del barrio este muy buen relato de este autor argentino. Todo un descubrimiento. Entretenidísimo y muy divertido (por ejemplo, cuando el médico le dice “te vas a aplicar la crema en el área prurriginosa, ¡hijo de un camión lleno de putas, ¡el área prurriginosa!, por qué no decís ‘el lugar donde te pica’, la concha de tu hermana, reverendo sorete grandilocuente”).

Una excelente prosa, obviamente, con giros, expresiones y términos que se utilizan en la Argentina y que a mí, particularmente, me encanta leer. Ojo, no así escuchar en el cine, donde, a veces, me resulta dificultoso escuchar la dicción de su lengua española de las Américas. Me hizo gracia cómo describe las desventuras que les suceden a todos los padres y madres del mundo: “Si realmente hicieran un curso integral de cómo criar hijos, nadie los tendría. Hace falta ignorancia para que continúe la especie, generaciones de ingenios que se meten en un baile del que no tienen ni idea. Un curso que anticipe todos los peligros y padecimientos de la paternidad y la maternidad espantaría a todos. Podría estar esponsoreado por alguna marca de preservativos”.

Libres para decidir

Unidos Podemos, en colaboración con un grupo muy cualificado de sociólogos, juristas, catedráticos, enfermeras y médicos, presentó hace poco una iniciativa para despenalizar la eutanasia. La diputada de En Comú Podem, Marta Sibina, enfermera de profesión, presentó la ley y este vídeo recoge su intervención. A pesar de que la inmensa mayoría de español@s está a favor de despenalizar la eutanasia, la bancada reaccionaria del PP, los liberales del siglo XIX y el otrora partido de los derechos civiles, el PSOE, o votaron en contra o se abstuvieron. Si la eutanasia fuese legal, como se dice en el siguiente vídeo, no aumentarían las muertes sino que disminuiría el sufrimiento. Se trata de reconocer un derecho humano: el derecho a morir con dignidad. Parece simple… y lo es. Basta con discutirlo y legislarlo ya.